La respiración oral, sinónimo de no salud

Descripción del tratamiento


La respiración es un proceso fisiológico indispensable para la vida del ser humano, en condiciones normales se realiza por las fosas nasales y tiene funciones bactericidas y de caldeamiento del aire. Gracias a este proceso el organismo adquiere oxígeno y libera dióxido de carbono producido por la activad metabólica celular. Se encuentran involucrados los pulmones, el tórax, diafragma, abdomen y músculos intercostales, adicionalmente trabajan en conjunto con el sistema nervioso central y el sistema cardiopulmonar. La respiración oral sólo debería intervenir en los momentos de esfuerzos físicos o cuando hay alguna infección respiratoria transitoria.

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Los motivos más comunes de la respiración oral son las obstrucciones de la vía aérea superior como alteraciones a nivel de las narinas, desviaciones del tabique, masas intranasales, hipertrofia de cornetes, secreciones nasales abundantes, hipertrofia de adenoides, atresia o estenosis de coanas, hipertrofia severa de amígdalas, rinitis alérgica, procesos inflamatorios, tumores, pólipos… Todas estas obstrucciones las tiene que valorar el otorrino y ofrecer los distintos tratamientos necesarios para solucionarlas y asegurar el paso de aire por la nariz. Los respiradores bucales por mal hábito son pacientes que en algún momento tuvieron un factor obstructivo que condicionó este tipo de respiración y que como consecuencia de ello, se acostumbraron a respirar de forma no fisiológica.

Existen pacientes que tienen hiperlaxitud ligamentosa, son niños que tienen alteraciones posturales, la mandíbula tiende a caer y el paciente abre la boca favoreciendo una respiración bucal.

Tenemos que tener en cuenta las intolerancias alimentarias, ya que una de las consecuencias graves de una intolerancia o alergia alimentaria, es la hipertrofia mucosa de las vías respiratorias altas, generando una obstrucción o estrechamiento del paso del aire desde el exterior a través de las fosas nasales. Esta dificultad favorece la apertura de la boca durante la respiración para completar las necesidades de oxígeno de nuestro cuerpo. El alérgeno más próximo es el alimento que ingerimos, el cual hay que masticar, deglutir y realizar la digestión, absorción y eliminación de los residuos o los tóxicos alimentarios a través de los órganos de eliminación, uno de los cuales es la mucosa del aparato respiratorio, que responde con infecciones de repetición.
Para poder evaluar si un paciente es respirador oral o no, debemos estar atentos desde el momento en que el paciente entra por la puerta, su manera de hablar, sus rasgos y características faciales, ojeras y ojos cansados, pómulos aplanados, cara alargada y estrecha y labios secos y agrietados que chupa con frecuencia. Y si mantiene los labios cerrados o abiertos cuando está en reposo. Si es un niño a los padres hay que preguntarles ¿Duerme con la boca abierta? ¿Ronca o incluso hace apneas? ¿Come con la boca abierta? ¿Se pone malito a menudo? ¿Tiene otitis frecuentes? ¿Suele tener abundantes mocos e incluso tos cuando se acuesta?

Finalmente cuando le revisemos la boca hay que evaluar la presencia de maloclusiones, la lengua en posición baja, el paladar estrecho y hundido, retraso en la dentición y presencia de gingivitis que son características de los pacientes respiradores bucales.
Podemos realizar unos test sencillos para valorar si el paciente tiene una patología asociada a su problema respiratorio pero siempre será el otorrinolaringólogo el que diagnostique si existe o no una obstrucción respiratoria.

El reflejo nasal de Gudin, al paciente con la boca cerrada se le comprimen las alas de la nariz durante 30 segundos, soltándolas rápidamente. La respuesta refleja sería una dilatación inmediata de las alas nasales en los respiradores nasales, siendo poca o inexistente en los respiradores orales.
Apagar la vela, el paciente debe soplar por la nariz, una vez por cada lado y apagar una vela encendida situada a una distancia prudencial. El paciente debería poder apagar la vela, si por algún lado no puede podría haber una obstrucción nasal.

El algodón, se coloca un pequeño trozo de algodón cerca del orificio nasal y el paciente debe inspirar y expirar, habiendo un movimiento del algodón ante la corriente del aire. Si no se mueve en alguno de los dos lados podría haber una obstrucción nasal.

El espejo de Glatzel, colocamos un espejo bajo la nariz del paciente y le decimos que inspire y espire. El espejo se debe empañar simétricamente.

Manifestaciones clínicas de pacientes respiradores orales.

Cambios Faciales:

  • Aumento del tercio facial inferior.
  • Rasgos faciales típicos, cara larga y estrecha, ojeras profundas, nariz pequeña, ojos caídos, boca abierta, incompetencia labial.
  • Narinas estrechas y verticalizadas.
  • Piel pálida, mejillas flácidas e hipertrofia del músculo borla del mentón.
  • Labio superior corto, labio inferior grueso, labios agrietados, resecos, con fisuras en las comisuras.

Cambios bucales:

  • Maloclusiones dentarias.
  • Lengua baja y voluminosa con avance anterior e interposición de la misma entre los incisivos.
  • Paladar profundo y estrecho con apiñamiento de los dientes.
  • Opacidad e hipodesarrollo de los senos paranasales.
  • Presencia de hábitos secundarios como deglución atípica, succión labial…
    Gingivitis crónica, encías sangrantes e hipertróficas. Perdida de papilas en los dientes anteriores ya que los respiradores orales necesitan espacios por donde entre el aire llegando a molestar incluso los dientes. Dependiendo del grado de afectación de hueso podríamos llegar a perderlos.
  • Síndrome de boca seca, el aire si entra por la boca seca la boca y la nariz. La boca necesita saliva y debe estar cerrada y no abierta. La falta de saliva por sequedad entorpece la función de autolimpieza de la saliva por lo que hay mayor riesgo de contraer caries dentales y producirnos mal aliento.

Cambio a nivel corporal:

  • Al respirar por la boca, adelantamos la cabeza y hombros, modificando la curvatura de la columna cervical produciéndose chepa o cifosis dorsal.
  • Visto el paciente de lado, la columna tiene forma de S. Tórax poco desarrollado, escápulas “aladas”.
  • Hipomotilidad diafragmática.
  • Pies semiplanos o planos. Pies hacia adentro, dolor de pies, talones y rodillas.

Cambios fisiológicos:
Los respiradores orales suelen masticar únicamente por un lado de la boca puesto que, de hacerlo por los dos, no tendrían espacio para respirar y se atragantarían con la comida. Los niños tienden a tragar rápido e incluso dejan de comer por la complicación que les supone coordinar la respiración con la masticación al momento de tragar. La boca tienen que trabajar equilibradamente, de una manera bilateral, ello permite a la nariz realizar un trabajo óptimo.
La respiración bucal provoca trastornos del sueño como ronquidos, insomnio, terrores nocturnos y síndrome de hiperventilación pudiendo evolucionar a una apnea del sueño, con una respiración más rápida, superficial y entrecortada. A la mañana les cuesta mucho trabajo levantarse, están cansados, lo que influye en su rendimiento durante el día.
El oído es otra de las estructuras afectadas. Al respirar por la boca, las presiones dentro de la nariz y boca no se equilibran correctamente y el odio medio, que está en contacto con la nariz a través de la trompa de Eustaquio, no se ventila. Esto predispone a otitis y al acumulo de moco en las vías altas causando infecciones de repetición e incluso alteraciones de la audición.
La respiración bucal es insuficiente, produce un predominio de sangre venosa sobre la sangre arterial, por una alta concentración de sustancias tóxicas derivadas del metabolismo, acidificando la sangre y alterando el metabolismo. Todo ello produce disminución de la capacidad intelectual, falta de atención, falta de concentración, falta de memoria, retraso escolar.
La prevención y actuación precoz son fundamentales. El correcto desarrollo del niño depende de que su nariz sea permeable y esté limpia.
En casa, como prevención o como parte del tratamiento, realizaremos lavados nasales, ya que un correcto cuidado y limpieza de las vías superior, adaptándolo según la edad, nos puede evitar problemas importantes en un futuro. Sin mocos los niños comen y duermen mejor, se disminuye el riesgo de infecciones, se controla la tos e incluso desaparece.
La lactancia materna y una alimentación equilibrada donde se estimula el niño a masticar alimentos densos utilizando los dos lados de la boca alternativamente nos ayudara también a que el niño respire por la nariz.
Cuando llega un paciente a nuestra consulta que presenta una alteración respiratoria, que lo obliga a respirar por la boca, lo debemos remitir a un otorrinolaringólogo. El cual le hará las pruebas necesarias para saber si existe o no una obstrucción respiratoria y así poder aplicar el tratamiento adecuado. Una vez solucionado el problema por el otorrino (si lo hubiese) tenemos que corregir el mal hábito de respirar por la boca si se mantiene a pesar de haber desaparecido la causa obstructiva inicial.
Hay distintos aparatos de Ortopedia maxilar cuya finalidad es la corrección de la posición y la función de la lengua, obtención de una correcta respiración de la nariz y el fortalecimiento de los músculos orales para que los labios estén juntos en todo momento, excepto cuando se come o habla.
Casi todos los respiradores orales mastican preferentemente por un lado, tienen que ser conscientes de que hay que masticar por los dos lados. La boca tiene que trabajar equilibradamente, si ellos mismos no son capaces de hacerlo hay que ayudarles realizando un tallado selectivo o poniendo unos topes que le dificulten masticar por el lado que siempre utilizan.
Normalmente la narina del lado de masticación está más cerrada porque se utiliza menos. Podemos colocarle un dilatador nasal para estimular esa ventana nasal y así que entre más aire.
El paciente tiene que ser consciente de cerrar la boca el mayor tiempo posible para que la respiración sea exclusivamente nasal.
Por la vida hay que ir con la nariz bien abierta y la boca bien cerrada.

Opiniones

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Iñaki Beraza

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