El chupete es maravilloso cuando consigue calmar, dormir y apaciguar a ese bebé inquieto con ansia de succionar. Pero en el momento en el que los pequeñines cumplen los dos años, ese objeto inofensivo tiene una serie de riesgos que debemos conocer para intentar prevenirlos.

Y es que, seguir enganchado a un chupete, con los dientes ya formados, puede deformar su dentadura, incluso a nivel esquelético, lo que podría ser difícil de solucionar en la etapa adulta sin recurrir a la cirugía y ortodoncia.

Otro posible riesgo es la aparición de otitis media. Esto se asocia, sobre todo, al uso del chupete antes del afianzamiento de la lactancia materna y sobre todo, después de los dos años.

¿Sabías que su uso dilatado también afecta al habla?

Estudios demuestran que los niños que utilizan el chupete de manera prolongada tienen más dificultades para pronunciar ciertos sonidos o palabras. La hipótesis es que el chupete impide que algunos músculos de la boca se desarrollen con normalidad. Además, su uso abusivo evita que los bebés experimenten y desarrollen su expresividad facial. Esto limita su capacidad para imitar nuestros gestos y por tanto, para aprender a comunicarse y a expresar sus propias emociones.

Conforme el bebé va creciendo, cada vez necesita menos el consuelo del chupete, así que cuando nos acerquemos a los 2 años habrá que ayudarle a dejarlo si no lo ha hecho él solito. La forma de quitar el chupete va a depender del temperamento del niño, de su madurez y de la edad que tenga (cuanto más pequeño, más fácil).

¿Cómo dejar el chupete definitivamente?

1ª Fase: Preparación

Le iremos diciendo al niño que pronto va a llegar el momento de dejarlo. No debemos ir con prisas, podemos señalar un día en el calendario e ir recordándole que ese día será especial porque le va a decir adiós al chupete y hará cosas nuevas.

2ª fase: La despedida

En ese día señalado le diremos adiós para siempre al chupete. Podemos dárselo a los Reyes Magos o a Papa Noel, también podemos meter todos los chupetes en una caja bonita y se la regalamos a algún bebé que conozcamos.

Es importante que ese día se celebre como una fiesta y que le digáis lo orgullosos que estáis de lo que está haciendo.

Si es un niño que usa el chupete a todas horas, es mejor ir disminuyendo su uso antes de quitárselo totalmente.

3ª fase: El consuelo

Para los peques, lo más difícil no es tirarlo, sino “sobrevivir” sin él cuando llega la hora de irse a dormir o en alguna situación de enfado, cansancio, o miedo. Preparad la paciencia y los brazos, porque necesitará muchos mimos cuando se vaya a dormir. Un cuento, una canción o un muñeco al que abrazar pueden ser buenos aliados en ese momento.

Eso sí, una vez tomada la decisión, no miréis atrás. Con paciencia y ternura, podéis explicarle que ya no necesita el chupete y que lo está haciendo fenomenal. Hay que recompensarle con muestras de cariño y pequeñas cosas que le gusten.

Una vez retirado el chupete, si se han producido alteraciones en los dientes o en la boca, es importante solucionarlas de manera precoz, con una odontología integral biológica, mientras el niño está creciendo. Así evitamos una maloclusión más grave y difícil de corregir, a parte de un mayor coste económico.

En nuestra clínica dental valenciana, estudiamos cada caso de manera integral, aportando a cada uno, una solución personalizada. Te invitamos a que vengas y te informaremos de todo lo que podemos hacer por ti.